El autor de la masacre de Texas intento encontrar supervivientes para rematarlos

El autor de la masacre, Devin Patrick Kelley, busco posibles supervivientes en los bancos para terminar de matarlos.

El tirador estadounidense que acabó con la vida de 26 personas y dejó otra veintena de heridos en la masacre de la iglesia de Texas cometida el pasado domingo, intento encontrar por los bancos supervivientes para terminar de rematarlos. Así lo declararon a la agencia EFE, Roxana Solís y Joaquín Ramírez, una pareja hispana superviviente al tiroteo masivo ocurrido en el templo budista ubicado en Sutherland Springs, localidad rural de Texas. En el momento del tiroteo tanto Roxana como Joaquín se encontraban ubicados en uno de los primeros pasillos de la iglesia, cuando apareció el tirador Devin Patrick Kelley.

Según el relato de Roxana, Kelly disparó primero a los adolescentes que estaban grabando la misa como cada domingo y luego a los músicos. En el cuarto de hora que duraron los disparos, Roxana recibió un disparo en el hombro y comentó lo siguiente sobre ese momento:

“Después de sentir el disparo me hice la muerta, traté de ser lo más silenciosa posible para que el tirador creyera que yo había fallecido también. Parecía una lluvia de balas”.

La pareja superviviente que reside a pocos minutos de la iglesia, indicó que el asesino fue especialmente “brutal” con los niños, a quienes disparó a quemarropa. En el ya considerado peor tiroteo en la historia del estado de Texas, el Departamento de Seguridad Pública (DPS) de Texas encontró centenares de balas en la escena del crimen.

El autor de la masacre de Texas intento encontrar supervivientes para rematarlos

La crueldad de Kelly llegó a tal extremo, que aunque las madres de los niños se colocaron delante de sus hijos para protegerlos pidiendo clemencia, no dudó un instante en disparar también contra ellas. Roxana y Joaquín consiguieron huir saliendo a gatas por la puerta de la iglesia, aprovechando que el tirador se encontraba de espaldas. Tras logar escapar, llamaron a emergencias contando la masacre que se estaba cometiendo. Joaquín Ramírez contó además que desde el atentado el parado domingo no logra dormir, al escuchar aún los gritos de los niños antes de morir retumbando en su cabeza.

“La hija del pastor me pidió ayuda y yo le dije que se mantuviera en silencio, pero el asesino descubrió que estaba viva y la mató”.

Kelley cometió la masacre del pasado domingo vestido con un chaleco antibalas y armado con un poderoso rifle semiautomático Ruger AR.

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