El Tribunal Supremo decide que Oriol Junqueras siga en prisión preventiva

El Tribunal Supremo mantiene la prisión preventiva del ‘exvicepresident’ por el riesgo de reiteración delictiva.

Oriol Junqueras continuará por el momento en prisión preventiva, tras la decisión tomada por el Tribunal Supremo en la mañana de hoy viernes. El recurso presentado por Junqueras contra la decisión del juez Pablo Llarena de mantenerlo encarcelado, al entender que puede existir el riesgo de que repita los delitos que se le imputan, ha sido rechazado por el alto tribunal. Los tres magistrados de la Sala de Apelaciones han determinado por unanimidad, que existen indicios de la comisión por parte de Junqueras de delitos de rebelión, sedición y malversación de fondos públicos, además de un riesgo relevante de reiteración delictiva al no existir ningún dato que permita entender que Junqueras tiene la intención de abandonar la vía unilateral para conseguir la independencia.

El auto, del que ha sido ponente el magistrado Miguel Colmenero, comienza destacando que defender la opción política de independencia de una parte del territorio nacional es legítimo, ya que la Constitución permite la defensa de cualquier posición política, incluidas las que defienden la desaparición de la Constitución, pero ha de propugnarse sin cometer delitos. En este sentido, los magistrados han querido aclarar en su auto que la causa contra el procés en el Supremo no se ha abierto para perseguir la disidencia política ni la defensa de una opción independentista, por lo que “no puede hablarse de presos políticos”.

Según el Tribunal Supremo, Oriol Junqueras ha ido más allá de la defensa de la independencia de Cataluña, ya que participó en un plan de declaración unilateral de independencia en contra de las resoluciones del Tribunal Constitucional. Junqueras se alzó “contra el Estado español, contra la Constitución, contra el Estatuto de Autonomía y contra el resto del ordenamiento jurídico”.

 El Tribunal Supremo rechaza el recurso de Oriol Junqueras

Ese comportamiento constituye “un hecho ilegítimo, muy grave en un Estado democrático de Derecho, en el que el cumplimiento de la Ley como expresión formalizada de la voluntad popular aprobada por sus representantes legítimos, y también la misma lealtad al propio sistema democrático que nos rige, imponen ciertos límites que deben ser respetados en aras de una convivencia pacífica y ordenada”.

El auto analiza si la actuación de Junqueras puede encuadrarse en los delitos de rebelión, sedición y malversación de caudales públicos, y concluye que sí.  En el se destaca que pretender la declaración de independencia fuera de cualquier vía de Derecho y anunciando la firme voluntad de incumplir las decisiones del Tribunal Constitucional, incitando, junto al resto de partícipes en el plan, a sus partidarios a movilizarse en la calle y forzar al Estado a aceptar la independencia, suponía asumir y “aceptar previsibles y altamente probables episodios de violencia para conseguir la finalidad propuesta”.

La decisión fue adoptada por los tres magistrados de la Sala de Apelaciones del Supremo (Miguel Colmenero, Alberto Jorge Barreiro y Francisco Monterde) tras escuchar este pasado jueves los argumentos presentados por Oriol Junqueras y su abogado a favor de la excarcelación. Durante la vista, Junqueras alegó que sus convicciones religiosas y su compromiso con “el civismo, la concordia y la paz” son incompatibles con la participación en los “actos violentos” que le atribuyen la fiscalía y el juez Pablo Llarena. Junqueras aseguró también apostar por la “bilateralidad, la negociación y el acuerdo político”.

Sin embargo varias fuentes presentes en la vista, aseguraron que el expresidente catalán no quiso tomar el turno de palabra que le concedió la sala para manifestar expresamente su acatamiento de la legalidad o su renuncia a la vía unilateral, una fórmula que sí usaron Carme Forcadell y el resto de miembros de la Mesa del Parlament cuando comparecieron ante el Supremo, y que fue determinante para que se les permitiese eludir la prisión pagando una fianza.

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