Un niño coraje con cáncer terminal logra ver a su hermana recién nacida antes de morir

Bailey Cooper fallecía en Nochebuena junto a sus padres, tras haber cumplido su sueño: conocer a su hermana pequeña y haber cuidado de ella durante unas semanas

Bailey Cooper lograba su sueño de vivir lo suficiente para conocer a su hermana, recién nacida, y cuidar de ella durante unas semanas. Los primeros síntomas de la grave dolencia que sufría Bailey aparecieron en verano el 2016, cuando el pequeño contraía una infección vírica que se resistía a los antibióticos.

Tras una analítica de sangre, le diagnosticaban un raro cáncer que se desarrolla en los vasos sanguíneos llamado linfoma de Hodgkin. Cuando le descubrieron dicha dolencia, ya se encontraba bastante avanzado, en la etapa 3, por lo que el pequeño era sometido de inmediato a quimioterapia. Durante un tiempo parecía que mejoraba, pero tras varios meses de tratamiento un nuevo pronóstico no auguraba nada bueno para Bailey.

Llamaron del Hospital y nos informaron que Bailey había recaído y que tenían que volver a ingresarlo. Se sometió a un transplante de células madre ya que los médicos nos aseguraron que había una tasa de supervivencia del 70%. Lo intentamos todo“. Revelaba la madre de Bailey al medio Bristol Post.

Bailey Cooper
Bailey Cooper y su hermana, Millie

Pero ya era demasiado tarde, el cáncer se había extendido por el pecho del pequeño hacia su hígado, pulmones e incluso el estómago, teniendo que volver a soportar la quimioterapia más severa. Después de haber luchado nada menos que 15 meses contra el cáncer, los médicos informaban a sus padres que sólo podría sobrevivir tan sólo unos días, como muchos una semana.

Su madre estaba embarazada cuando recibió la terrible noticia: “Bailey tenía tan sólo 9 años y tuvimos que ser muy abiertos con él. Cuando se lo dijimos, se derrumbó y dijo que no quería irse sólo. Nos quedamos con él durante unas horas, pero reunió fuerzas y acabó aceptándolo. Nos miró con una sonrisa en la boca y nos dijo: ‘Vámonos a casa'”.

Bailey incluso llegó a organizar su funeral y le pidió a sus padres que los invitados tendrían que ir vestidos de superhéroes, además sólo se les permitiría llorar durante 20 minutos.

Bailey Cooper

Nunca pensamos que viviría durante tanto tiempo, estaba decidido a conocer a su hermana. Nació a finales de noviembre y él hizo todo lo que haría un hermano mayor, la cambiaba, la abrazaba, la aseaba, e incluso le cantaba nanas para dormirla. Pero empeoró de manera trágica. Fue muy difícil, sabíamos que no iba a estar con nosotros en Navidad, pero tratamos que escribiera su carta de Papa Noel. Primero se negó, pero luego la escribió y pidió muchos regalos. Había pedido todo pensando en su hermano mediano porque sabía que él no iba a estar para poder jugar“, explicaron sus padres amargamente.

El 22 de diciembre, tuvo que ser ingresado por su débil estado: “Nos sentamos a su lado, mirándolo mientras él se iba. Le leímos historias que le gustaban y escuchamos sus canciones favoritas. Fue en Nochebuena, a las 11.45, estábamos a su lado y ya sabíamos que se iba. Sólo le dijimos que ya era hora de dormir, y respiró por última vez

Bailey Cooper
Bailey Cooper con su familia

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