Las frases cortas de Mario Benedetti más célebres sobre el amor

El escritor uruguayo abarcó diversos géneros, dejando para la posteridad una extensa obra. Sus frases cortas circulan por todas las redes sociales.

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Las frases cortas de Mario Benedetti más célebres

Vamos a recopilar las mejores frases cortas de Mario Benedetti en un solo artículo, Mario Benedetti es un poeta y escritor de origen uruguayo que nació en 1920 del siglo pasado y murió en el 2009.

Su obras más famosas y reconocidas son: La tregua, Vivir adrede, El amor, las mujeres y la vida o Biografía para encontrarme entre muchas otras. Su extensa obra abarca diversos géneros, poesía, dramática, la narrativa e incluso llegó a escribir ensayos.

En este artículo queremos refrescar la memoria histórica, y en un homenaje a este gran escritor, recopilar las más famosas frases de Mario Benedetti para que puedas disfrutar de ellas.

También puedes colaborar dejando en los comentarios tu frase favorita de Mario Benedetti, de esta forma iremos ampliando el artículo hasta que tengamos escritas la mejor recopilación de frases cortas de amor  que exista en internet sobre este gran comunicador de sentimeintos.

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Frases de Mario Benedetti

La mariposa recordara por siempre que fue gusano.

Tus ojos son mi conjuro contra la mala jornada.

Qué buen insomnio si me desvelo sobre tu cuerpo.

Siempre ando de mal genio. Yo qué sé. Como si me sintiera incómodo conmigo mismo.

Ya casi es hora de que empiece a dedicarte mi insomnio.

Es casi ley, los amores eternos, son lo más breves.

Lo nuestro es ese indefinido vínculo que ahora nos une.

De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo: de la derecha cuando es diestra, de la izquierda cuando es siniestra.

Ojalá que la espera no desgaste mis sueños.

Creo que la vida es un paréntesis entre dos nadas. Soy un ateo. Creo en un dios personal, el cual es la consciencia, y eso a lo que tenemos que rendir cuentas cada día.

La verdadera división de las clases sociales habría que hacerla teniendo en cuenta la hora en que cada uno se tira de la cama.

No vayas a creer lo que te cuentan del mundo, ya te dije que el mundo es incontable.

Cada vez que te enamores no expliques a nadie nada, deja que el amor te invada sin entrar en pormenores.

Un pesimista es solo un optimista bien informado.

Cinco minutos son suficientes para vivir una vida entera, así de relativo es el tiempo.

Seguimos con las citas de Mario Benedetti

La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar.

Nacemos tristes y morimos tristes pero en el entretiempo amamos cuerpos cuya triste belleza es un milagro.

Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor.

Acá hay tres clases de gente: la que se mata trabajando, las que deberían trabajar y las que tendrían que matarse.

El plan trazado es la absoluta libertad. Conocernos y ver que pasa, dejar que corra el tiempo y revisar. No hay trabas. No hay compromisos.

Un abogado con cartera puede robar más que mil hombres armados.

En ciertos oasis el desierto es sólo un espejismo.

La seguridad de saberme capaz para algo mejor, me puso en las manos la postergación, que al fin de cuentas es un arma terrible y suicida.

Si alguna vez me suicido, será en domingo. Es el día más desalentador, el más insulso.

No sé tu nombre, sólo sé la mirada con que me lo dices.

Cuando tengo preocupaciones, miedos o una historia de amor, tengo la suerte de ser capaz de transformarlo en un poema.

Una de las cosas más agradables de la vida: ver cómo se filtra el sol entre las hojas.

Algunas cosas del pasado desaparecieron pero otras abren una brecha al futuro y son las que quiero rescatar.

Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio.

Melancolía: manera romántica de estar triste.

Sus labios eran una caricia necesaria, cómo podía haber vivido hasta ahora sin ellos.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que sale del corazón.

También siento un leve resquemor frente a lo cursi, y a mi lo cursi me parece justamente eso: andar simpre con el corazon en la mano.

Lo qué uno quiere de verdad, es lo que está hecho para uno; entonces hay que tomarlo, o intentar. En eso se te puede ir la vida, pero es una vida mucho mejor.

Hay menos tiempo que lugar, no obstante, hay lugares que duran un minuto y para cierto tiempo no ha lugar.

Todos necesitamos alguna vez un cómplice, alguien que nos ayude a usar el corazón.

Que el mundo y yo te queremos de veras, pero yo siempre un poquito más que el mundo.

Tengo la horrible sensación de que pasa el tiempo y no hago nada y nada acontece, y nada me conmueve hasta la raíz.

No hay que prometer nada porque las promesas son horribles ataduras, y cuando uno se siente amarrado, tiende a liberarse, eso es fatal.

El amor es una palabra, un pedacito de utopía.

Lo qué uno quiere de verdad, es lo que está hecho para uno; entonces hay que tomarlo, o intentar. En eso se te puede ir la vida, pero es una vida mucho mejor.

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Más frases cortas de Mario Benedetti

Si el corazón se cansa de ver, ¿Para qué sirve?

No me tientes, que si nos tentamos no nos podremos olvidar.

Lo que más me gusta de vos es algo que no habrá tiempo capaz de quitártelo.

Me gusta el viento, no sé por qué, pero cuando camino contra el viento parece que me borra cosas. Quiero decir: cosas que quiero borrar.

Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio.

Porque tú siempre existes dondequiera, pero existes mejor donde te quiero.

Acá hay tres clases de gente: la que se mata trabajando, las que deberían trabajar y las que tendrían que matarse.

Usted no sabe como yo valoro su sencillo coraje de quererme.

Es claro que lo mejor no es la caricia en si misma, sino su continuación.

Que alguien te haga sentir cosas sin ponerte un dedo encima, eso es admirable.

Más que besarla, más que acostarnos juntos, más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano y eso era amor.

Pedir perdón es humillante y no arregla nada. La solución no es pedir perdón, sino evitar los estallidos que hacen obligatorias las excusas.

Una confesión: la soledad ha dejado de herirme.

Así estamos, cada uno en su orilla, sin odiarnos, sin amarnos, ajenos.

Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas de pronto cambiaron todas las preguntas.

Se que voy a quererte sin preguntas, se que voy a quererte sin respuestas.

Somos tristeza, por eso la alegría es una hazaña.

Cada vez que te enamores no expliques a nadie nada, deja que el amor te invada sin entrar en pormenores.

El que hace trampa es porque no tiene coraje para ser honesto.

Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor.

Te he dejado pensando en muchas cosas, pero ojalá pienses un poco en mí.

En realidad, sólo existe la dirección que tomamos, lo que puede haber sido ya no vale.

Nunca pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza.

Los odios vivifican y estimulan solo si es uno quien los gobierna; destruyen y desajustan cuando son ellos los que dominan.

La realidad es un manojo de problemas sobre los cuales nadie reclama derechos de autor.

Se despidieron y en el adiós ya estaba la bienvenida.

Que te quede bien claro. Donde acaba tu boca, ahí empieza la mía.

No sé por qué, pero hoy me ha dado por extrañarte, por echar de menos tu presencia. Alguien me dijo que el olvido está lleno de memoria.

A veces me siento infeliz sin un motivo concreto.

La muerte se lleva todo lo que no fue, pero nosotros nos quedamos con lo que tuvimos.

Me gustaría mirar todo de lejos pero contigo.

Un río de tristeza circula por mis venas, pero me he olvidado de llorar.

Cuando los odios andan suelto, uno ama en defensa propia.

También siento un leve resquemor frente a lo cursi, y a mi lo cursi me parece justamente eso: andar siempre con el corazón en la mano.

Defender la alegría como una trinchera, defenderla del escándalo y la rutina, de la miseria y los miserables, de las ausencias transitorias y las definitivas.

Más que sus ojos, su mirada. Miraba como queriendo decir algo y no diciéndolo.

Te espero cuando la noche se haga día, 
suspiros de esperanzas ya perdidas. 
No creo que vengas, lo sé.

Lo cierto es que yo ignoraba que tenía en mí esas reservas de ternura.

La infancia es a veces un paraíso perdido. Pero otras veces es un infierno de mierda.

En este mundo tan codificado con internet y otras navegaciones, yo sigo prefiriendo el viejo beso artesanal que desde siempre comunica tanto.

Contra el optimismo no hay vacunas.

Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor.

Si uno conociera lo que tiene con tanta claridad como conoce lo que le falta.

Ella no decía nada. Le gustaba que él le dijera cosas, pero ella callaba. Solo sus manos y sus ojos hablaban y eso bastaba.

Cómo la necesito. Dios había sido mi más importante carencia. Pero a ella la necesito más que a Dios.

Se oyen pasos de alguien que no llegan nunca.

Quizá eso nos haya unido. Tal vez unido no sea la palabra más apropiada. Me refiero al odio implacable que cada uno de nosotros siente por su propio rostro.

Es lindo saber que usted existe.

De todas aquellas manos, la suya era la única que me transmitía la vida.

Puedes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú.

Todos queremos lo que no se puede, somos fanáticos de lo prohibido.

Si habito en tu memoria no estaré solo.

Sin embargo todavía dudo de esta buena suerte, porque el cielo de tenerte me parece fantasía.

Yo no sé si dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda.

Después de todo, la muerte solo es un síntoma de la vida.

Es curioso cómo a veces se puede llegar a ser tan inocentemente cruel.

Yo amo, tú amas, el ama, nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman. Ojalá no fuese conjugación sino realidad.

Yo quisiera ser yo, pero un poco mejor.

Quién lo diría, los débiles de veras nunca se rinden.

Te espero cuando miremos al cielo de noche: tú allá, yo aquí.

Todas las noches me torturo pensando en ti.

Los sentimientos son inocentes como las armas blancas.

La infancia es un privilegio de la vejez. No sé por qué la recuerdo actualmente con más claridad que nunca.

Querido, nuestro matrimonio no ha sido un fracaso, sino algo mucho más horrible: un éxito malgastado.

Fíjese que cuando sonríe se le forman unas comillas en cada extremo de su boca. Esa, su boca, es mi cita

La perfección es una pulida corrección de errores.

Cuando el infierno son los otros, el paraíso no es uno mismo.

Y hasta aquí nuestro homenaje a uno de los escritores más prolíficos del siglo 20, las frases de Mario Benedetti más célebres y populares que tanto se publican hoy en día en las redes sociales.

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