La erupción del Krakatoa en 1883 causó ondas expansivas 10.000 veces mayor que la de una bomba de hidrógeno

Erupción del Krakatoa

El Krakatoa realizó en agosto de 1883 una de la explosiones más violentas de la historia de la humanidad

Emanando de la isla de Krakatoa, ubicada entre las islas de Java y Sumatra en Indonesia, el sonido provocado por la violenta explosión del volcán se pudo escuchar claramente a casi 5.000 kilómetros de distancia, por personas ubicadas en 50 lugares geológicos diferentes de todo el mundo. Según Aatish Bhatia de Nautilus, a unos 3.200 kilómetros de distancia de Krakatoa, los residentes de Nueva Guinea y Australia Occidental informaron haber escuchado “una serie de ruidos parecidos a los de la artillería en dirección noroeste”. A más de 4.800 kilómetros de distancia, en la isla de Rodrigues (Océano Índico), los lugareños informaron haber escuchado lo que a ellos les pareció el rugido alejado de un intenso fuego de fuertes disparos.

Esos sonidos fueron causados por una poderosa erupción volcánica que lanzó humo al aire a casi 80 kilómetros de distancia, mientras la ceniza caía al océano a unos 20 kilómetros de la erupción. La quema de escombros ardientes se disparó desde la boca del volcán Krakatoa a velocidades de hasta 2.575 km/h, que es más del doble de la velocidad del sonido (1235,5 km/h). El evento esta considerado como el mayor desastre natural del siglo XIX, porque liberó una presión tan increíble que trajo consecuencias muy severas en los alrededores.

Erupción del Krakatoa

Las ondas expansivas de la erupción volcánica viajaron alrededor del mundo varias veces, y crearon un tsunami de más de 45 metros de alto que terminó golpeando las costas de Java y Sumatra y diezmando absolutamente sus regiones costeras. Lejos, en aguas sudafricanas, los barcos estaban siendo sacudidos por otro grupo de tsunamis. En ese momento nadie hubiera querido estar en el agua a menos de 100 km del Krakatoa, tal y como explica Bhatia en Nautilus:

El barco británico Norham Castle estaba a 64 kilómetros del Krakatoa en el momento de la explosión. El capitán del barco escribió en su diario lo siguiente: “Tan violentas son las explosiones que los tímpanos de los oídos de más de la mitad de mi tripulación han sido destrozados. Mis últimos pensamientos están con mi querida esposa. Estoy convencido de que el Día del Juicio ha llegado”.

Según The Independent, la fuerza de la explosión causó ondas expansivas 10.000 veces mayor que la de una bomba de hidrógeno, y Bhatia afirmó que el sonido registrado fue de 172 decibelios a 160 km de distancia. Este dato es una locura, si pensamos que el umbral humano para el dolor es de 130 decibelios, y el sonido de un motor a reacción cuando estás de pie junto a él, es de 150 decibelios.

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